Pocahontas y la polémica John Smith-Juan Ortiz

 

Cuatro siglos después de la muerte de Pocahontas, las circunstancias de este personaje histórico siguen envueltas en cierta controversia sobre la presunta invención de ese episodio por parte de los ingleses, en el sentido de que su verdadero protagonista fue el español Juan Ortiz. Como eso no es cierto, salvo una pequeña parte, vamos a ver qué pasó exactamente en aquella Norteamérica de comienzos del siglo XVII.

En abril de 1607 arribaba a la costa de Virginia, procedente de Inglaterra, una flotilla de tres barcos con unas novecientas personas a bordo y fundaba un pueblo bautizado como Jamestown. El objetivo era colonizar aquella zona, lo suficientemente alejada del área de influencia española como para evitar que Felipe III tratara de impedirlo; España consideraba suya todo el litoral americano y a Virginia se la tenía por el norte de la Florida. Los intentos anteriores habían fracasado, por eso Inglaterra probó esta vez mediante una compañía privada creada ad hoc y llamada London Company, más tarde rebautizada Virgina Company (había otra, la Plymouth Company, que se ocuparía de regiones más al norte) y que reunió un centenar de colonos. La mayoría era gente adinerada que se había visto abocada a la ruina y, por tanto, tan poco dada a trabajar como a la dura vida que esperaba en una tierra salvaje. 

Mapa de Virginia en 1618, por Theodor de Bry (Wikimedia Commons)


Entre ellos figuraba John Smith, un joven capitán de sólo veinticuatro años aunque con un dilatado curriculum: había combatido en Europa central contra los otomanos, que le hicieron prisionero y esclavo, pero logró huir y volver a su país para continuar su aventurera vida. O eso contó él, pues algunos le tachan de demasiado fantasioso. Smith, dicen, era de baja estatura y plebeyo, lo que no impidió que en poco tiempo se convirtiera en líder de los recién llegados, enzarzados en peleas internas desde que el jefe de la expedición, Sir Christopher Newport, zarpara hacia la metrópoli para traer refuerzos con los que hacer frente a los belicosos indios que encontraron. Y es que, si bien los indígenas de la costa Este solían comerciar con los recién llegados e incluso cederles tierras -no en propiedad, puesto que carecían de ese concepto-, no tardaron en percatarse de que eran insaciables, por lo que la empatía inicial tendió a decaer. 

Newport también debía regresar con provisiones, ya que que en aquella región pantanosa los colonos no encontraron comida ni podían salir de Jamestown para buscarla, dadas las tensas circunstancias; de hecho, la mitad perecieron entre ataques enfermedades, enemigos y hambre, amenazando la continuidad de la empresa. Fue entonces cuando Smith se internó en territorio indio en busca de víveres y le capturó Opchanacanough, miembro de la tribu pamunkey; después de trasladarlo de un poblado a otro, finalmente lo llevó al principal para mostrárselo a su hermano, el jefe supremo Wahunsonacock, al que los ingleses pusieron un nombre más fácil, Powhatan, en alusión a su localidad natal (sobre la que hoy se asienta Richmond). Se trataba de un hombre fornido, de unos sesenta años, que llevaba dos décadas al frente de la confederación Tsenacommacah, formada por una treintena de tribus de habla algonquina, si bien aún le quedaban algunas por someter. Eran indígenas originarios de la Florida septentrional, aunque se habían ido desplazando hacia el norte, a Virginia y Maryland, por la presión de los españoles. Ahora sumaban cerca de quince mil individuos y controlaban un área bastante extensa, de más de veinte mil kilómetros cuadrados.

John Smith en un retrato de la National Portrait Gallery (NPG)


Powhatan, que tenía varias esposas en diferentes poblados y se comportaba con una dignidad similar a la de los reyes europeos, hizo buenas migas con Smith, conversando acerca de sus respectivos países y costumbres; consecuentemente, el inglés fue liberado. La hija mayor de Powhatan, se llamaba Amonute, aunque era más conocida como Matoaka (="flor entre dos ríos", en alusión al  Mattaponi y el Pamunkey) y más tarde se la rebautizó Pokahantesú, o sea, Pocahontas (="traviesa" o "juguetona"), pues no eran raros esos cambios de nombre entre los indios. Tendría unos trece años cuando llegaron los blancos, cuyo campamento, al parecer, solía visitar cuando se realizaban los trueques, así que no sería raro que ya conociera a Smith, aunque fuera de vista. El caso es que se enamoró de él, siendo por su intercesión que Powhatan, además, aceptara enviar comida a Jamestown; podía permitírselo porque aquellos pueblos no eran sólo cazadores-recolectores sino que practicaban el marisqueo, la pesca, y la agricultura de maíz y tabaco.

Empezaba 1608 cuando Newport regresó oportunamente con los refuerzos y las provisiones, aunque fue la ayuda proporcionada por Powhatan la que salvó la colonia. Sin embargo, poco a poco, el buen ambiente entre ambas culturas fue estropeándose: siguieron llegando barcos con lo que los indios llamaban tasantasa (intrusos) y empezaron a menudear los incidentes con ellos, creando un estado de tensión que eclosionó en 1609 con el estallido de lo que se conoce como Primera Guerra Anglo-Powhatan, una contienda a base de brutales incursiones por parte de ambos bandos. Mientras, Smith se evadía de su incómoda posición en la colonia ausentándose en exploraciones, pero cuando finalmente la Compañía decidió sustituirle, una explosión en el barco que había de llevarle de vuelta a Inglaterra le hirió en una pierna. Eso le obligó a marchar sin poder despedirse de Pocahontas, corriéndose el rumor de que había muerto en el accidente. A partir de ahí, ella perdió todo interés por los ingleses y se casó con un guerrero llamado Kocoum, hijo del jefe patawomeck Japazaw, en 1612.


Pocahontas salva a John Smith, obra de Johann Friedrich Engel (Wikimedia Commons)

Sin embargo, la guerra continuaba -no acabaría hasta 1614- y poco después Pocahontas fue secuestrada por el capitán Samuel Argall, un hombre duro y de pocos escrúpulos que, en la práctica, gobernaba Jamestown con mano de hierro. La idea era mantenerla de rehén para proteger la colonia de ataques e intercambiarla por varios prisioneros ingleses, pero Japazaw no cedió. Así que pasaron dos años y ella no pudo volver a ver a su marido ni al hijo que había tenido con él, Pequeño Kocoum. La tradición oral de los pueblos del Mattaponi y el Pamunkey, transmitida a través de quiakros (hombres sagrados depositarios de la memoria tribal), da una versión de los hechos muy distinta a la clásica anglosajona: dice que Pocahontas fue violada, a resultas de lo cual volvió a quedar embarazada, tal como ella misma habría contado a su hermana mayor Mattachanna y su cuñado Uttamattamaki, quienes fueron autorizados a hacerle una visita.

En cualquier caso, alejada de los suyos, fue imbuyéndose de la cultura europea, aprendiendo el idioma, convirtiéndose al cristianismo y cambiando de nombre una vez más: pasó a llamarse Rebecca y se casó con el rico cultivador de tabaco John Rolfe, que había quedado viudo y no le importó adoptar a Thomas, el vástago fruto de la violación, porque para rentabilizar sus plantaciones necesitaba conocer los detalles del cultivo de tabaco, que los indios guardaban celosamente por tener para ellos carácter religioso, y para eso le convenía emparentar con ellos. Si era ése su propósito lo consiguió con creces, pues el matrimonio y el niño zarparon para Inglaterra cuatro años después con varios indios más (entre ellos Mattachanna) y un cargamento de tabaco que no sólo les garantizaba una buena posición en Europa sino que demostraba el potencial económico de la colonia, salvándola del fracaso. 

Copia del único retrato de Pocahontas hecho en vida, en 1616, obra de Simon van der Meer (Wikimedia Commons)

 

La presencia de los indios en la metrópoli causó sensación y fue vista como una auténtica embajada que favorecería una alianza contra la tajante oposición de España y Portugal a la colonización inglesa. Y allí se reencontraron Pocahontas y John Smith, quien, tras hacer otro viaje a América (sin acercarse a Virginia), había alcanzado cierta fama con la publicación de sus aventuras virginianas en un libro titulado The Jamestown voyages under the first charter, si bien adornando la historia para hacerla más dramática: contaba que Pocahontas había intercedido para salvarle la vida cuando iban a sacrificarlo, apurada situación de la que nunca había dicho nada hasta que la puso por escrito. Y es que no era algo muy lógico, teniendo en cuenta que por aquella época la relación entre blancos y nativos aún no se había degradado. Se ha especulado con que quizá Smith interpretó como un atentado contra su vida lo que en realidad no pasaba de ser un ritual de iniciación como werowance (jefe), ya que pensaban que estaba al mando de la colonia y de ese modo sellaban la alianza, obteniendo además armas de fuego para defenderse de los españoles (la tradición dice que, en su juventud, hacia 1550 o 1560, Powhatan había sido secuestrado por un barco español; le rebautizaron con el nombre de Luis y no le devolvieron a su tierra hasta una década después).

Aquí entra en liza Juan Ortiz. Es probable que John Smith sacara la idea de tan dramática escena del caso de ese sevillano, que en 1528 naufragó en la bahía de Tampa durante la búsqueda de la expedición de Pánfilo de Narváez, la cual había partido el año anterior a la Florida y de la que no se volvió a saber (luego se descubrió que también había naufragado, sobreviviendo únicamente Alvar Núñez Cabeza de Vaca y otros tres hombres, de los que, sin embargo, no se tendrían noticias hasta 1536). Es decir, la aventura de Ortiz ocurrió más de medio siglo antes que la del inglés y, en ella, fue salvado de la muerte por las esposas e hijas de Hirrihigua, el jefe de los uzita (que vivían en la ciudad homónima, perteneciente a la cultura Safety-Harbor), que le había capturado y quería quemarlo vivo; un destino comprensible, si se considera la temible imagen dejada por los exploradores españoles, que el año anterior, durante la citada expedición de Narváez y entre otras brutalidades, le habían cortado la nariz al cacique tocobaga, según cuenta el Inca Garcilaso.

La hija del jefe uzita interviene para salvar a Juan Ortiz de ser sacrificado. Grabado estadounidense de 1876 (Wikimedia Commons)
 

Tampoco debe extrañar la intercesión de las mujeres, pues la transmisión del poder entre los tocobaga era matrilineal y, por tanto, gozaban de una posición importante en su escala social. Es posible que, como en el caso de Smith, el intento de sacrificar a Ortiz quizá fuese un mero ritual de incorporación a la tribu, puesto que antes le habían curado una herida de flecha. El caso es que el español salvó la vida y, después de que una noche recuperase el cadáver de un niño que se había llevado un lobo, su situación mejoró notablemente… hasta que, un par de años más tarde, el poblado fue arrasado por el vecino cacicazgo Mocoso y los uzitas consideraron que el blanco les había traído la desgracia, exigiendo su sacrificio de nuevo. 

Entonces, una de las hijas del jefe (Uleleh, según una versión; en general, suelen confundirse los nombres de personas y lugares, variando de un cronista a otro), le ayudó a escapar y refugiarse entre los mocosos, con los que se quedó once años. En 1539 arribó la expedición de Hernando de Soto, que en una escaramuza se encontró con un extraño guerrero que gritaba “¡Xibilla, Xibilla!”, según continúa narrando emotivamente el Inca Garcilaso. Era Ortiz, obviamente, aludiendo a Sevilla, su localidad natal. El conocimiento que tenía de los idiomas locales resultó muy útil a los españoles para adentrarse por el territorio pactando, en un rol similar al jugado por Jerónimo de Aguilar para Hernán Cortés un par de décadas antes, durante la conquista de México.

Pocahontas con su marido inglés John Rolfe, por J. W. Glass (Wikimedia Commons)
 

Volviendo a Pocahontas y Smith, aunque ella le recriminó con dureza su marcha sin despedida, al final parece que volvieron a ser amigos y él incluso escribió una carta a la reina en favor de la que ya era Lady Rebecca, que así entró en sociedad y fue recibida por distinguidas personalidades, entre ellas el mismísimo rey Jacobo I. La situación no duró mucho porque murió de viruela en la primavera de 1617; su padre, Powhatan, lo hizo al año siguiente mientras que Smith viviría hasta 1631. su hijo Thomas, que recibió una esmerada educación europea, regresó a Virginia en 1640 y se convirtió en un acaudalado hacendado; para entonces ya se había librado una Segunda Guerra Anglo-Powhatan entre 1621 y 1623 (durante la que los indios asaltaron Jamestown y masacraron a tres centenares y medio de personas) y se preparaba una tercera que estallaría en 1644 y duraría dos años (al término de la cual la confederación india vio reducida su población en tres cuartas partes). En cuanto a Juan Ortiz falleció poco después del encuentro con De Soto, entre finales de 1541 y principios de 1542. 

 

La muerte de Pocahontas, por J. B. Stearns (The Pocahontas Archive)

La extraordinaria experiencia del español fue contada por Gonzalo Fernández de Oviedo en Historia general y natural de las Indias, Luis Hernández de Biedma en Relación del suceso de la jornada que hizo Hernando de Soto, y de la calidad de la tierra por donde anduvo, el Inca Garcilaso de la Vega en La Florida y el portugués Hidalgo de Elvas en Expedición de Hernando de Soto a Florida, entre otros. Todas esas obras fueron publicadas a lo largo del siglo XVI y, por tanto, son anteriores al The Jamestown voyages under the first charter de John Smith, que se cree que tomó como base la traducción al inglés que en 1609 hizo del libro de Elvás el sacerdote, escritor e historiador Richard Hakluyt. Éste también solía traducir a autores hispanos como Pedro Mártir de Anglería o Juan González de Mendoza, y otro de sus libros, Virginia richly valued, by the description of the maine land of Florida, her next neighbour, buscaba promover la colonización inglesa de América (de hecho, él formaba parte de la Virginia Company of London), negando el derecho a la reseñada exclusividad impuesta por España y Portugal.

 

BIBLIOGRAFÍA:

-SMITH, John:  The Jamestown voyages under the first charter.

-GARCILASO DE LA VEGA, Inca: La Florida.

-FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo: Historia general y natural de las India.

-ELVAS, Hidalgo de: Expedición de Hernando de Soto a Florida.

-HERNÁNDEZ DE BIEDMA, Luis: Relación del suceso de la jornada que hizo Hernando de Soto, y de la calidad de la tierra por donde anduvo

-PASTOR, Beatriz: El segundo descubrimiento. La Conquista de América narrada por sus coetáneos /1492-1589). 

-CUSTALOW, Dr. Linwood "Little Bear" y DANIEL "SILVER STAR", Angela L:  The strue story of Pocahontas. the othe side of history.

-OLIVER, Victoria: Pieles rojas.

-MARTÍNEZ LAÍNEZ, Fernando y CANALES TORRES, Carlos: Banderas lejanas.

-VVAA: Culturas de los indios norteamericanos.

-SCHILLING, Vincent: The true story of Pocahontas. historical myths versus sad reality (en Indian Country Today).

-GALLAGHER, Edward J: The Pocahontas Archive.

-PELLICER, Rosa: La Florida” del Inca y otras relaciones de la expedición de Hernando de Soto: (historia y ficción) (en biblioteca Virtual Miguel de Cervantes).

 

Imagen de cabecera: Pocahontas salvando a John Smith en una pintura decimonónica de la Biblioteca del Congreso de EEUU (Wikimedia Commons)


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