La caracola de la caballería
Parece un juego de palabras, casi poesía, pero la realidad era mucho más prosaica: se trataba de una táctica de combate que, entre los siglos XVI y XVII, desarrollaba la caballería frente a la formación de un tercio o unidad enemiga, cuyas erizadas picas enhiestas impedían cargar de frente contra él. Funcionaba siempre que sus filas no fueran muy cerradas y que se consiguiera resistir la cortina de fuego de los arcabuces y mosquetes de la infantería, que tenían mayor alcance y podían detener la carga. Aunque convivieron durante un tiempo, equipada con armadura completa, lanza en ristre y grandes caballos, la caballería pesada fue diversificando su originaria labor de choque, aligerando la panoplia desde la Edad Media y dejando sitio a otros cuerpos montados menos pesados, algunos ambivalentes como los coraceros. Entre ellos estaban los herreruelos, un tipo de jinete medio, original de Alemania e incorporado al ejército imperial, que se protegía sólo con casco, peto...