Emperador de las ratas: el amargo exilio de Napoleón en Santa Elena
« Emperador de las ratas». Así llamaban a Napoleón los guardias encargados de su vigilancia en la isla de Santa Elena. No es difícil imaginar la razón para tal mote: Longwood, la austera villa que se asignó al prisionero francés como residencia en aquel minusculo pedazo de tierra perdido en medio del océano Atlántico -allí serían recluidos algunos jefes zulúes décadas después-, estaba infestada de roedores. Era una incomodidad más a sumar en una lista que incluía una gran humedad que cubría de moho mantas y libros, fuertes vientos que batían la propiedad -al hallarse sobre una meseta de quinientos metros de altitud sin elevaciones colindantes que sirvieran de barrera- y la pésima comida inglesa que se les servía. Caricatura inglesa de 1815: « Los habitantes de Santa Elena vestidos ante su nuevo gobernador» ( Wikimedia Commons ) Bonaparte había desembarcado en Santa Elena en julio de 1815, como resultado de lo que consideraba una traición del gobierno br...