La imagen adjunta muestra el proceso de restauración y el resultado final de un singular documento conservado en el Archivo General de Indias y consultable en PARES (Portal de Archivos Españoles): una carta enviada en 1525 por Gonzalo Gómez de Espinosa al emperador Carlos V narrándole el viaje de regreso a España realizado por la nao Trinidad, que él capitaneó tras separarse de la nao Victoria en Tidore (Islas Molucas).
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| La imagen anterior y ésta muestran las cuatro páginas de la carta, que se puede consultar en PARES (Portal de Arvhivos Españoles) |
Mientras esta última, al mando de Juan Sebastián de Elcano, retornaba navegando hacia el oeste, doblando África por el cabo de Buena Esperanza y consumando así la que fue la primera vuelta al mundo, la Trinidad intentaba llegar al istmo de Panamá recorriendo a la inversa el itinerario que la flota había realizado a la ida a través del Pacífico.
Espinosa había sido uno de los hombres de confianza de Fernando de Magallanes y participó en el reclutamiento de las tripulaciones para la denominada Armada de la Especiería, que buscaba abrir una nueva ruta a las Molucas por América del Sur como alternativa a la tradicional que circunnavegaba África, monopolio de Portugal según el Tratado de Tordesillas.
Su primer puesto en la expedición fue el de alguacil mayor, encargado pues de la seguridad y la administración de justicia. Tuvo ocasión de poner en práctica esa labor cuando se produjo el motín contra el capitán general en la bahía San Julián, en la actual Patagonia argentina. Al fallecer Magallanes pasó a mandar la Victoria y posteriormente sustituyó a Juan López de Carvalho en el mando total, llegando a las Molucas y llenando las bodegas de clavo.
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| Itinerario de los tripulantes de la nao Trinidad (ABC) |
Fue entonces cuando se descubrió que la Trinidad hacía agua y su reparación llevaría semanas, por lo que Espinosa entregó la Victoria a Elcano para que iniciase ya el regreso mientras él haría otro tanto más tarde con la Trinidad a través del Pacífico para tener más oportunidades de esquivar a los portugueses.
La carta informa del descubrimiento, "a quinientas leguas de Maluco", de catorce islas (al parecer, las Palaos, en el archipiélago de las Carolinas), con cuyos naturales no pudieron entenderse. También hicieron una escala en las Marianas. Finalmente, a 42º Norte, ante las condiciones climatológicas adversas, la imposibilidad de encontrar los vientos del oeste y el escorbuto haciendo estragos entre los marineros, Gómez de Espinosa tiró la toalla y decidió volver a las Molucas.
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| Restauración documental: limpieza del polvo |
Después de siete meses de navegación, arribó a Ternate, donde pidió ayuda al gobernador luso, que en lugar de prestársela le apresó con todos sus hombres. La nao estaba tan maltrecha que se hundió y los españoles fueron trasladados varias veces de ubicación antes de recalar en Cochín, desde donde Espinosa escribió la misiva al Rey. Como era iletrado tuvo que recurrir a un amanuense, de ahí que en el texto abunden los portuguesismos.
En ella da cuenta también de las riquezas que había en el Maluco y advierte al Emperador de las intenciones de los portugueses, que pretendían apoderarse de aquellas tierras enviando armadas desde sus factorías en la India. Asimismo, denuncia el mal trato recibido por los prisioneros españoles de sus captores y solicita ayuda.
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| Restauración documental: reintegración con papel japonés |
Tardó en conseguirla. Únicamente cuatro de los cincuenta y cuatro tripulantes de la Trinidad volvieron a Europa: Juan Rodríguez, que pudo escapar embarcado en un barco portugués; Ginés de Mafra, marino y cronista de la expedición (dejó un relato crítico hacia su jefe por decidir volver por el Pacífico. Luego se haría piloto y se enrolaría en la expedición de Ruy López de Villalobos); Hans Vargue (o Bergen), artillero noruego que murió preso en Lisboa; y el propio Espinosa, que pasó dos años y medio encarcelado antes de obtener la libertad y pasar el resto de su vida como inspector de la Armada. Murió en 1543.
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| Reatauración documental: lavado |
La restauración del documento incluyó la eliminación de dobleces y la limpieza mecánica (eliminación del polvo superficial y la suciedad con brocha y goma de borrar) por medio acuoso, condolidándose el papel en las partes más debilitadas mediante reaprestado y uniendo tanto las roturas como los desgarros, además de reintegrar las zonas perdidas con injertos manuales de papel japonés y adhesivo reversible. Todo ello previa medición de la acidez del soporte y las tintas con tiras indicadoras de pH, así como pruebas de solubilidad de tintas y lavado general.
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| Restauración documental: resultado final |
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