El caso «Loving contra Virginia» y el primer matrimonio interracial de lo que hoy es EEUU

 


En 1967 se dirimió en la Corte Suprema de EEUU el caso Loving contra Virginia, surgido de la pena de un año de prisión que en 1958 había dictado el tribunal del condado de Caroline contra el matrimonio formado por Richard y Mildred Loving. Él era blanco y ella medio negra medio india; al estar casados en Virginia habían violado la Ley de Integridad Racial de 1924, que prohibía los enlaces entre personas de distinta raza, aun cuando la ceremonia se realizara en otro estado, Washington. La cuestión estaba dónde residían. La sentencia, la más leve posible pues podía haber sido cuatro veces mayor, se suspendió con la condición de que abandonasen el territorio virginiano por un mínimo de veinticinco años, no pudiendo volver ni para visitar a sus parientes.

Era un remanente de la legislación antimestizaje instaurada en tiempos coloniales y que se vio confirmada mediante los códigos negros que adoptaron varios estados del Sur durante la denominada Reconstrucción, el período que siguió a la Guerra de Secesión y que se extendió doce años entre 1865 y 1877. Aunque los gobiernos republicanos habían abolido la esclavitud e introducido leyes menos restrictivas, los demócratas al regresar volvieron a imponer las restricciones basadas en el concepto conocido como «una gota de sangre», según el cual era negro quien tuviera algún ancestro negro. Consecuentemente, dieciséis estados todavía mantenían leyes antimestizaje en 1967. 

Derogación de leyes antirraciales en EEUU: 1780-1887 (verde); 1948-1967 (amarillo); junio de 1967 (rojo); nunca (gris)/Wikimedia Commons

Los Loving, condenados por atentar «contra la paz y la dignidad», se establecieron en Columbia y obtuvieron el apoyo del fiscal general Robert F. Kennedy para apelar a la Corte Suprema de Virginia, pero ésta confirmó la sentencia en su contra. En palabras del juez Leon M. Bazile, «Dios Todopoderoso creó las razas blanca, negra, amarilla, malaya y roja, y las colocó en continentes separados. Y si no fuera por la interferencia con su arreglo, no habría motivo para tales matrimonios. El hecho de que separó las razas muestra que no tenía la intención de que las razas se mezclaran».

Entonces los Loving repitieron apelación, pero ahora a la Corte Suprema de EEUU, que estaba presidida por el liberal Earl Warren y sí aceptó escucharles. En junio de 1967 dictó una sentencia por unanimidad que anulaba las condenas argumentando que la ley virginiana violaba la Equal Protection Clause (Cláusula de Igual Protección), negando así la argumentación del tribunal estatal que les condenó de que sí había respetado dicha cláusula porque se aplicaba a todos por igual, sin distinción de raza. Warren sintetizó así la opinión de todos los jueces de la Corte Suprema: «La libertad de casarse o no casarse con una persona de otra raza reside en el individuo y no puede ser vulnerada por el Estado».

Earl Warren, presidente de la Corte Suprema de EEUU entre 1953 y 1969 (Wikimedia Commons)

 

Aquella decisión sentó jurisprudencia y abrió la puerta a los matrimonios interraciales, conmemorándose cada 12 de junio con una jornada semifestiva denominada Loving Day. No obstante, algunos tribunales del Sur, como los de Alabama, siguieron aplicando su ley estatal antimestizaje hasta 1970 y hubo que esperar al año 2000 para que la adaptara a los nuevos tiempos con la llamada Amendment 2 (Enmienda 2), tras una consulta electoral. Resulta curioso que cuatro siglos antes se hubiera celebrado una boda interracial, la primera del territorio continental de lo que luego sería EEUU, dentro de la legalidad vigente y sin impedimentos.

Tuvo lugar en San Agustín de la Florida, que también fue la primera ciudad del país fundada por europeos -ochocientos colonos españoles dirigidos por el asturiano Pedro Menéndez de Avilés- y la más antigua habitada de forma continua, si se tiene en cuenta que las construidas por pueblos indígenas -Acoma, Cahoquia...- ya no existen como tales sino que son meros yacimientos arqueológicos. De hecho, el enlace se celebró el mismo año de la fundación, 1565, siendo los contrayentes un segoviano de veinticinco años llamado Miguel Rodríguez y una negra libre de Jerez de la Frontera, Luisa de Abrego, que tenía diecinueve. 

La Florida entre 1562 y 1574 (fcit.usf.edu)

Es posible que en realidad no se tratase del primer matrimonio interracial y que hubiera alguno anterior, pero sí fue el primero documentado o, al menos, del que hay constancia en los archivos. Lo descubrieron en 2018 el profesor canadiense J. Michael Francis y sus alumnos de la USFSP (Universidad del Sur de Florida Saint Petersburg) en un expediente de la Inquisición del Virreinato de Nueva España (actual México) que reflejaba el dato. Abierto diez años después de la boda, era un proceso de bigamia contra Luisa porque se sospechaba que ya estaba casada cuando dio el sí a Miguel Rodríguez.

Había ocurrido cuando todavía era una criada doméstica en España y otro negro libre llamado Jordán le propuso matrimonio. Ella, que tenía unos quince años, aceptó e intercambiaron votos, pero resultaba saber con certeza si habían consumado el enlace al no haber testigos. Luisa aseguraba que no, pues al poco cayó gravemente enferma y durante los meses que duró  su convalecencia Jordán la dejó por otra a la que convirtió en esposa, esta vez sí, formalmente. El problema estaba en que, en aquella época, un matrimonio se consideraba válido simplemente con la palabra, algo que no cambió hasta que el Concilio de Trento promulgó en 1563 el Decreto Tametsi, que únicamente validaba los que se hicieran ante un párroco y dos testigos.

Pintura de Florida Folk History

 

Tras su abandono, Luisa se marchó a Sevilla y allí conoció a Miguel, un  herrero del que se enamoró y junto al que se embarcó hacia América en la expedición del reseñado Pedro Menéndez de Avilés. Con él se casó en San Agustín, ahora sí de forma plenamente legal, en la iglesia, ante varios testigos y con un cuñado de su marido como padrino. Una década más tarde emigraron a México, que fue donde Luisa oyó hablar de un proceso inquisitorial por bigamia y, preocupada por temer hallarse en una situación similar, informó a su confesor de la situación en que se veía y que su marido desconocía. 

El sacerdote juzgó que, en efecto, se podía considerar que tenía un marido legítimo previo y le ordenó separarse de Miguel. Poco después, el caso fue asumido por la Inquisición, que en 1575, tras la correspondiente investigación, dictó sentencia anulando su matrimonio con Miguel, aunque exonerando a Luisa del cargo de bigamia al no apreciar mala intención; sí es posible que tuviera que pasar por algún tipo de penitencia menor, como participar procesionando en un auto de fe. No hay más datos en el expediente, así que se ignora qué fue de ambos y ahí termina la historia de aquel enlace interracial pionero.

 

Encabezamiento del proceso inquisitorial contra Luisa de Abrego

Un enlace que, al fin y al cabo, venía avalado por la instrucción que en 1503 dio la reina Isabel I de Castilla al gobernador de La Española, Nicolás de Ovando: fomentar los matrimonios mixtos con vistas a facilitar la evangelización de los indígenas. Algo que después confirmó su viudo Fernando con la Real Cédula del 27 de septiembre de 1514, que autorizaba las uniones de españoles con indias y legitimaba los que ya había antes, de modo que en poco tiempo la mitad de los colonos de la población de La Española estaban legalmente casados con mujeres nativas.

No imaginaban cómo cambiarían los tiempos.

 

BIBLIOGRAFÍA:

-Justia US Supreme Court

-La Florida. The Interactive Digital Archive of the Americas

-Visit St. Augustine

-Florida Folk History

-Wikipedia 

 

Foto de cabecera: Mildred y Richard Loving en una rueda de prensa.

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