Los peregrinos del Mayflower y los primeros libros de historia de EEUU

 (Este artículo se publicó originalmente en el número 158 de la revista literaria Clarín)

El 21 de noviembre de 1620, fondeaba en la bahía de Cape Cod un barco llamado Mayflower. Había zarpado del puerto inglés de Plymouth un mes antes, llevando a bordo ciento dos pasajeros más una tripulación de unos veinticinco hombres. Esos viajeros, autobautizados como Padres Peregrinos, pertenecían a una secta puritana de corte calvinista que, por su extrema rigidez -consideraba inaceptable la decisión del rey Jacobo I de no llevar más allá la reforma religiosa-, entró en conflicto con la Iglesia Anglicana y sufrió persecución. Tras un intento frustrado de establecerse en Leiden (Provincias Unidas de los Países Bajos), el gobierno inglés facilitó su traslado al Nuevo Mundo, a la recién fundada colonia de Jamestown (1607).

El viaje no empezó bien. Dos veces fue necesario dar la vuelta después de zarpar de Inglaterra, el 5 y el 15 de agosto, porque el barco acompañante, el Speedwell, una pinaza de dos palos y sesenta toneladas, tenía vías de agua. Así que, tras el correspondiente transvase de once pasajeros (otros veinte consideraron aquellos percances un mal augurio y prefirieron quedarse en tierra), finalmente sólo el Mayflower atravesó el Atlántico. Era una nave mayor, de tres mástiles y ciento ochenta toneladas, lo que no impidió que sus ocupantes sufrieran una infernal travesía de violentas tempestades que enfermaron a la mayoría; incluso se produjeron dos fallecimientos. 

 

El Mayflower saliendo de Plymouth, obra de Montague Dawson

El mismo mal tiempo empujó al navío unos ochocientos kilómetros al norte de su destino, llegando a Cape Cod el día 9 de noviembre y desembarcando sus ocupantes el 21, cerca de la desembocadura del río Pamet, donde hoy está la ciudad de Provincetown. No sería la meta definitiva porque, si bien el Mayflower quedó fondeado allí, un bote estuvo recorriendo la bahía durante varios días en busca del sitio ideal para asentarse, hasta que lo encontró al otro lado de dicha bahía. 

Así, los peregrinos bajaron a tierra el 26 y fundaron la colonia de Nueva Plymouth mediante un pacto acordado, basado en la libertad religiosa y una convivencia más o menos democrática; todo ello opuesto a lo que consideraban que representaba la monarquía de Jacobo I, monarca siempre sospechoso de condescencia hacia los católicos (de hecho, era hijo de una, María Estuardo), pese a que la Conspiración de la Pólvora, un plan de atentar contra su vida, le hizo introducir duras medidas contra los devotos de esa fe. 

 

Samoset hablando a los colonos, en una ilustración decimonónica anónima (Wikimedia Commons)

El Mayflower regresó entonces a Europa, partiendo el 5 de abril de 1621 y dejando atrás aquella comunidad, que tuvo que sufrir el rigor del invierno con escasez de víveres y sin que sus intentos agrarios dieran resultado. Las terribles condiciones de hambre y frío difundieron el escorbuto y otras enfermedades, acabando con un centenar de colonos; el resto logró sobrevivir gracias a la ayuda de los indios wampanoag, una tribu algonquina de la región, que les enseñaron a cultivar y pescar. Samoset y Squanto, los líderes indígenas que dirigieron tan insólita colaboración, forman parte hoy del relato histórico tradicional. 

El caso es que Nueva Plymouth salió adelante y al año siguiente sus miembros recogieron la cosecha, lo que les permitió celebrar el famoso día de Acción de Gracias, que, aunque pasa por ser el primero realizado en el nuevo Mundo, en realidad ya lo llevaron a cabo los colonos de Virginia y antes aún los españoles de La Florida y Texas. Un par de días después, el 11 de noviembre de 1621, arribó el Fortune, un barco de cincuenta y cinco toneladas que había sido fletado en sustitución del imposible Seepdwell

 

Réplica del Fortune (Mass Moments)

Sin embargo, la alegría de los colonos al ver su vela en el horizonte se trocó en decepción al descubrir que no sólo llegaba sin los bastimentos esperados sino que transportaba otros treinta y cinco emigrantes, lo que volvía a comprometer la situación por lo ajustado de los recursos. De hecho, los recién llegados también se quedaron horrorizados ante aquel lugar "desnudo y estéril", tan distinto a lo que les habían contado, que no tenía alimentos ni casas para todos; el capitán tuvo que desplegar toda su capacidad de convicción para que aceptaran desembarcar.

El Fortune, en cambio, llenó sus bodegas de pieles de castor y nutria, así como otros productos, caso de madera de roble para la fabricación de barriles y sasafrás (un aceite de árbol para uso en perfumería y medicina), todo lo cual iba a servir para amortizar los gastos de los peregrinos. Pero otro error de navegación desvió la derrota del navío hacia Francia, en cuyas aguas el barco fue apresado por considerárselo sospechoso de enviar a ayuda a los hugonotes. 

 

Los peregrinos dirigiéndose a un servicio religioso, obra de George Henry Boughton (Wikimedia Commons)

Permaneció retenido trece días hasta que se le permitió regresar a Inglaterra, pero tuvo que irse sin el cargamento, que quedó incautado, lo que supuso perder la inversión y puso en serios aprietos a la compañía que financiaba el viaje, la Plymouth Company of London, una de las dos que se repartían el negocio de la colonización de la costa este norteamericana (la otra era la Virginia Company). La parte positiva fue que a bordo también llegó a Europa un relato que a medio plazo iba a compensar las pérdidas económicas, incentivando la emigración a ultramar. 

Se trataba de un manuscrito cuya coescritura se atribuye a dos de los Padres Peregrinos que se turnaron durante años en el gobierno de la colonia, William Bradford y Edward Winslow. El texto cuenta cómo transcurrrieron aquellos dramáticos trece meses, reseña el contacto con los nativos y la celebración del Día de Acción de Gracias, y describe Virginia -exageradamente- como una tierra de promisión. 

 

William Bradford asiste al oficio religioso a bordo del Speedwell, obra de Robert W. Weir (Wikimedia Commons)

El libro, del que hoy sólo hay copias porque el original se perdió y cuyo título completo era A relation or journal of the beginning and proceedings of the English plantation settled at Plimoth in New England, se conoce como Mourt's relation por el apellido del editor, llamado George Morton (o Mourt), un puritano que lo publicó en Londres en 1622 en colaboración con el librero John Bellamy, quien era amigo de Edward Winslow y acababa de inaugurar en Cornhill la librería Two Greyhounds; dos años más tarde, abrió en Londres otra librería, Three Golden Lyons, especializada en obras relacionadas con su religión y los peregrinos de Nueva Plymouth. 

Bellamy se quedó en Inglaterra y vivió hasta 1653, pero Morton, su esposa Juliana y su hermana Alice (que estaba casada con el mencionado gobernador Bradford), embarcaron hacia América en 1623 a bordo del Anne; él no tuvo suerte y murió al año siguiente, pero los descendientes de Morton se convertirían en prestigiosos prohombres de la colonia porque sus hijos fueron apadrinados por su tío. 

 

La primera Acción de Gracias, obra de Jennie Augusta Brownscombe (Wikimedia Commons)

El primogénito, Nathaniel, ocupó el cargo de secretario de la colonia, usando la documentación oficial para escribir la primera crónica histórica completa del lugar. New England's Memorial, que tal es su título, se publicó en Cambridge en 1669 y goza de una enorme valoración más allá de la literaria, ya que en Estados Unidos tiene la consideración de primer libro de historia del país y la prensa suele publicar fragmentos el Dia de Acción de Gracias. 

Sin embargo, no es completamente original. Aparte de los registros consultados merced al cargo que ocupaba, su autor utilizó también como fuente un trabajo que William Bradford había escrito entre 1630 y 1651, en el que contaba cómo fue la odisea de los peregrinos desde su intento de asentarse en Leiden en 1608 hasta 1641, pasando por el viaje del Mayflower y los sucesos posteriores. Lleva por título Of Plymouth plantation, si bien las ediciones actuales acostumbran a modernizarlo como Historia de la plantación de Plymouth o incluso Diario de William Bradford, entre otras variantes. 

 

Portada de la edición original de New England's Memorial, de Nathaniel Morton (Wikimedia Commons)

No tiene el alcance trascendental del otro por carecer de su condición primigenia y abarcar únicamente treinta años, pero resulta curioso saber las mil y un peripecias por las que pasó el manuscrito original, que no estaba concebido para su publicación impresa y por eso se encuadernó con tapas de vitela: durante la revolución fue expoliado de la iglesia de Boston donde se guardaba, seguramente por un soldado inglés, ya que las tropas se alojaron en ese templo, y acabó en la metrópoli, transitando de mano en mano hasta redescubrirse en la biblioteca del obispo de Londres en 1855; se procedió a su devolución en 1897 y hoy lo conserva la State Library of Massachussets. 

William Bradford y Edward Winslow, que eran de edades similares (el primero nació en 1590 y el segundo en 1595), fallecieron también con sólo dos años de diferencia: 1657 y 1655 respectivamente. Winslow había empezado pronto a escribir, en 1618, durante su estancia en Leiden, cuando publicó un panfleto religioso titulado Perth Assembly que incluía nada veladas críticas a Jacobo I y a los obispos anglicanos, lo que le costó el arresto a su coautor, uno de los patriarcas de la congregación; él salió indemne, acaso por su juventud. 

 

El gobernador Edward Winslow en un retrato de la escuela de Robert Walker (wikimedia Commons)

Fue allí donde conoció a Bradford y otros líderes, con los que empezó a organizar el viaje del Mayflower. Para ello, una mujer que formaba parte de la comunidad puritana le presentó a su marido, un turbio comerciante londinense llamado Thomas Weston, que se encargó de fletar los barcos en nombre de la Plymouth Company, procurando exprimir al máximo a sus clientes al racanear cuanto pudo con las provisiones sin mostrar demasiados escrúpulos.

Si Bradford y Winslow han pasado conjuntamente a la historiografía estadounidense por la citada Mourt's relation, el segundo amplió su producción literaria con, entre otros, tres títulos, todos ellos publicados por John Bellamy: Good newes from New England or a true relation of things very remarkable at the plantation on Plimouth in New England (1624); Hypocrisie unmasked; by a true relation of the Governor and Company of Massachussets against Samuel Gorton, a notorious disturber of the peace (1646); y The glorious progress of the gospel amongst the indians in New England (1649).

 

La partida de los peregrinos desde Delfshaven, obra de Adam Willaerts (Wikimedia Commons)

Un último autor a reseñar sería Phineas Pratt, hijo del fanático reverendo Henry Pratt, un predicador  preso por su oposición a la Iglesia de Inglaterra y tan exaltado que, según la leyenda, se comunicaba con sus familiares del exterior escribiendo cartas con su propia sangre. Phineas y su hermano Joshua se unieron a la empresa de Weston y viajaron a América, pero no en el Mayflower sino en 1622, en una travesía que realizó una flotilla de tres barcos, el Sparrow, el Charity y el Swan. En total eran sesenta y siete personas mal equipadas, como siempre, una parte de las cuales se estableció en Weymouth mientras otra se unía a la población de Nueva Plymouth. 

Eso engrosó demográficamente la mermada colonia, pero también produjo altercados, ya que la pobreza empujó a los recién llegados a robar a blancos e indios, provocando que estos últimos desenterran el hacha de guerra. Pratt, uno de esos recién llegados, fue aceptado a regañadientes, si bien terminó echando raíces sin mayor problema. En 1662, como acompañamiento de una solicitud comercial de tierras, presentaría una obra titulada A declaration of the affaires of the Einglish Peopel, that first inhabited in New Eingland, auténtico relato personal de su experiencia en aquellas latitudes.

 

Lápida de la tumba de Phineas Pratt en Charlestown (Darcyjae en Wikimedia Commons)

A toda esta producción bibliogáfica habría que sumar la del otro gran núcleo primigenio anglosajón en América: la colonia de Jamestown, en Virginia, fundada en 1607 y la primera que logró estabilidad para mantenerse. Lo hizo gracias a su estratégico emplazamiento interior, a salvo de los belicosos indios de la costa y de los españoles (Vázquez de Ayllón había llegado ochenta y un años antes, fundando el primer asentamiento de lo que hoy es EEUU, San Miguel de Guadalupe, aunque sólo duró tres meses), ya que el número de colonos era escaso: ciento cuatro, que viajaron en tres naves -Discovery, Susan Constant y Godspeed- con escala, por cierto, en Canarias. 

Aún así, no lo tuvieron fácil, viéndose obligados a construir un fuerte que no les protegió de los embates de enfermedades ni de una hambruna que acabó con tres cuartas partes de la gente -incluso se produjeron algunos casos de canibalismo-, todo lo cual sólo pudieron superar gracias a que, a partir de 1608, se sucedió la llegada de barcos con suministros y más colonos; algo que dejaba patente una mejor organización por parte de la London Virginia Company respecto a la primera compañía. 

 

Primeros asentamientos ingleses en América y tribus del entorno. El norte estaba adjudicado a la Virginia Company of Plymouth, el sur a la Virginia Company of London y ambas compartían una franja intermedia (National Geographic)

De esa aventura es especialmente conocido el capitán John Smith, un exmercenario que combatió contra España a las órdenes de Enrique IV de Francia y luego de los Habsburgo contra los otomanos, quienes le capturaron y vendieron como esclavo hasta que logró escapar, volver a Inglaterra y sumarse a la expedición transatlántica. El cine ha hecho populares sus andanzas con Pocahontas, que él mismo narró en 1608 en The Jamestown voyages under the first charter (incluido en A true relation of Virginia), aunque hay que leerlo con cierto escepticismo porque buena parte del texto está enriquecido con material sacado del relato autobiográfico que hizo Juan Ortiz. 

Fue éste un marinero sevillano apresado por los indios de Florida en 1528, cuando buscaba supervivientes del viaje de Pánfilo de Narváez, salvándose de ser ejecutado por la intercesión de la hija del jefe. Rescatado en 1539 por Hernando de Soto, sus andanzas alcanzaron fama internacional y pasaron al papel en una traducción que hizo Richard Hakluyt de la crónica que el portugués Fidalgo de Elvás había escrito del viaje de De Soto (del que formó parte). La obra del luso se publicó en 1557 y la del inglés en 1609, siendo interesante destacar que, además de escritor, historiador y sacerdote, Hakluyt fue director de la London Virginia Company, por lo que conocía a Smith y su relato sirvió a éste para introducir algunos cambios a su primera versión; entre ellos, una actitud agresiva de Powathan que antes describía como amistosa y la providencial mediación de Pocahontas, que tampoco figuraba.

 

John Smith en un grabado para un libro de 1624 (Wikimedia Commons)

Otra narración de aquellos primeros pasos de Jamestown se puede encontrar en True Relation of the proceedings and occurrents of moment wehich have hap'ned in Virginia from the time Sir Thomas Gates was shipwrack'd upon the Bermudes, anno 1609, until my departure out of the ciuntry, which was in anno Domini 1612. Su autor, George Percy, sucedió interinamente a Smith (que en 1609 firmó una segunda obra, The proceedings of the English Colony of Virginia, tan cuestionada como la otra) al frente de la colonia durante los años indicados en el título; sin demasiado tino, en opinión de los expertos.

Para entonces, la superviviencia de Jamestown estaba prácticamente asegurada, organizando su primera asamblea y recibiendo a los primeros servants (una categoría laborla que venía a ser una especie de esclavitud suave, temporal y por contrato) y esclavos negros, así como remesas de mujeres. Aunque los colonos aún tendrían que superar terribles pruebas, como la brutal masacre que les inflingió la tribu powatan en 1622, exterminando a cientos de habitantes, Inglaterra ya había conseguido abrirse un hueco en el Nuevo Mundo. Los libros de historia alumbrados en ese proceso constituyen un apreciable testimonio escrito de ello y de los siempre difíciles comienzos de lo que menos de dos siglos después iba a ser un nuevo país.

BIBLIOGRAFÍA:

-BRADFORD, William y Winslow, Edward: Mourt's relation or journal of the plantation at Plymouth (en Library of Congress).

-MORTON, Nathaniel: New England's memorial (en Library of Congress).

-PRATT, Phineas: A declaration of the affairs of the English people that first inhabited New England.

-SMITH, John: The Jamestown voyages under the first charter (en American Historical Association).

-SMITH, John: The proceedings of the English Colony of Virginia (en University of Michigan).

-Primary sources for "the first Thanksgiving" at Plymouth (Pilgrim Hall Museum).

-Jamestown and Roanoke colonies: A resource guide. Primary sources (Library of Congress).

-Jamestown and Roanoke colonies: A resource guide. Secondary sources: periodicals (Library of Congress)

Imagen de cabecera: Los peregrinos del Mayflower desembarcan en Plymouth, obra de William James Aylward.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los Reyes Católicos ordenan quemar todos los libros musulmanes (1501)

Inicio y evolución de la esclavitud indígena en la América española

Los acompañantes negros de Catalina de Aragón en su viaje a Inglaterra