La armadura Mühlberg de Carlos V

 


Ésta es la armadura llamada Mühlberg, que presuntamente usó Carlos V en la batalla homónima contra la Liga de Esmacalda el 24 de abril de 1547, de ahí que se la haya bautizado con ese nombre. En realidad no consta documentalmente que llegase a emplearla ese día -ni siquiera que tenga relación directa con el evento-, pero sí que el emperador regresó con ella puesta desde Bruselas.

Aunque no lleva ninguna inscripción grabada, se sabe que es una creación de Desiderius Kolman Helmschmid, maestro de una familia de herreros artesanos de Augsburgo, especializados en armaduras, que rivalizaban en calidad con otros dos clanes destacados de Europa: los Seusenhofer de Innsbruck y los Missaglia de Milán. Desiderius, cuyo abuelo, Lorenz, había trabajado para el abuelo del emperador, Maximiliano I de Habsburgo, también es autor de otra famosa armadura carolina, la conocida como KD, por las siglas que lleva grabadas en uno de sus espaldares: KD, Karolus Divus (Carlos el Divino; Divus era un título que usaban los emperadores romanos). Por eso tenía la consideración especial de armero imperial (él mismo lo reflejó en un arnés que hizo para Felipe II: DESIDERIO COLMAN CAYS MAY HARNASCHMACHER).

 

Vista frontal de la armadura Mühlberg

Helmschmid, que también haría trabajos para Felipe II y varios nobles del Sacro Imperio Romano Germánico, forjó la armadura Mühlberg hacias 1525, un par de décadas antes de la batalla, seguramente para la cuarta guerra contra Francia, aquella en la que Francisco I tuvo que firmar la Paz de Crépy ante la amenaza del ejército imperial marchando sobre París. Es de acero repujado, grabado al aguafuerte y dorado en sus bandas decorativas, a las que se suman festones ojivales grabados y repujados más algunos motivos figurativos en el peto que no aparecen en todas las pinturas. Está compuesta por celada, gola, guardabrazos, peto, espaldar, escarcelas y manoplas (además de la testera del caballo); no había ninguna pieza de parada, para justas o torneos, y faltan parte de las otras, como la silla de montar.

Se conserva en España, en la Real Armería, aunque la mayoría de la gente la conoce más por el famoso retrato de Tiziano, pintado también en Augsburgo y destinado al público alemán reunido en la Dieta. El artista italiano retomó una iconografía de los titulares del Sacro Imperio que era habitual desde la Edad Media y había revitalizado Maximiliano I, el abuelo de Carlos, con motivo de su coronación en Trento en 1508.

Vista de perfil

Tiziano plasmó al nieto prescindiendo de las protecciones del caballo, para mostrarle como jinete "a la ligera", con morrión tudesco, una media pica y una pistola de rueda en la silla, siguiendo la descripción dejada por el cronista Luis de Ávila y Zúñiga (también hizo una versión pesada, pero se perdió y únicamente queda una copia firmada por Pantoja de la Cruz). Era lo que se consideraba ya en su época una manifestación gráfica del poder real y del aura triunfal del protagonista (que intervino personalmente en la batalla persiguiendo al duque Juan Federico de Sajonia y seguramente ése sea el episodio que representa el cuadro de Tiziano) como cabeza de un conjunto de estados y religiones diversas. 

Ésa es probablemente la razón de que el pintor no incluyera en la obra referencias al combate -salvo detalles como el bosque por el que escapa el duque, la neblina que se documentó ese día o la hora crepuscular en la que constató la victoria-, ni las aduladoras figuras alegóricas que le sugirió su amigo Pietro Aretino sobre la Fama, excepto el Toisón y unas columnas de Hércules en el testero de la montura. Tiziano y su cliente, que alcanzaron una intensa complicidad, consideraron que bastaban el caballo al galope, el paisaje y la armadura para representar la triunfal jornada.

 

Carlos V a caballo en Mühlberg, obra de Tiziano (Wikimedia Commons)

Aretino también había propuesto alegorías de la fe católica que, asimismo, fueron descartadas por el autor debido a la mezcolanza de tropas que hubo en el bando imperial, entre las que figuraban aliados protestantes (por ejemplo Mauricio de Sajonia). Consecuentemente, resulta curioso que, a posteriori, esta pintura terminase siendo también un símbolo de la defensa del catolicismo (identificación del personaje como el miles christianus enunciado por Erasmo en su Enchiridion, siguiendo la tradición romana), a pesar de que, en realidad, la campaña militar contra la Liga de Esmacalda tuvo un carácter más político que religioso: la represión de una rebelión de príncipes germanos. 

Carlos V debió sentirse cómodo con esa armadura porque fue su favorita; es más, Helmschmid diseñó algunas piezas para adaptarlas a los achaques de su portador, especialmente la gota, lo que otorgaba a su portado una versátil combinación como caballería pesada o ligera, o incluso para seguir la guerra a pie, tal como había ideado Lorenz Helmschmid; se entiende que el emperador no le encargase otra (y probablemente fuera la última). 

El emperador Carlos V visto por Juan Pantoja de la Cruz con la armadura Mühlberg pavonada, en una copia de un retrato anterior de Tiziano (Wikimedia Commons)

En cambio, sí se hicieron varias copias posteriores del retrato de Tiziano (que había sido encargado por María de Hungría, hermana de Carlos) siendo las más importantes las tres de Pantoja de la Cruz (quien además dejó una copia del perdido cuadro que el propio Tiziano había hecho en versión caballería pesada), la de Rubens y la de Alonso Sánchez Coello, entre otras.


BIBLIOGRAFÍA: 

-SOLER DEL CAMPO, Álvaro (ed.): El arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte.

-SOLER DEL CAMPO, Álvaro: La batalla y la armadura de Mühlberg en el retrato ecuestre de Carlos V (en La restauración de El emperador Carlos V a caballo en Mühlberg de Tiziano).

-CHECA CREMADES, Fernando: Carlos V en la batalla de Mühlberg [Tiziano] (En www.museodelprado.es).

Fotos armadura: Patrimonio Nacional

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