"Juglaras y juglares"; el curioso lenguaje inclusivo de 1492

 


 
El 13 de febrero de 1492 la Corona emite una carta de merced por la que nombra a Ayaya Fisteli, también conocido como Fernando Morales, alcaide de "juglaras y juglares", cargo con denominación conforme a la que se usaba durante la etapa de "los reyes moros pasados"
 
El Reino Nazarí de Granada había caído en manos de los Reyes Católicos el mes anterior y, de acuerdo con las capitulaciones firmadas con su rey, Boabdil, era necesario respetar las costumbres de los habitantes musulmanes. Posteriormente cambiarían las cosas, pero de momento se respetó lo pactado.
 
La carta de merced, conservada en el Archivo General de Simancas
 
"Juglaras y juglares", es decir, los músicos moriscos granadinos, pleitearían luego, en 1517, para que Fisteli eliminase el impuesto llamado tarcón, que debían pagar para poder ejercer su oficio, ya que tocaban sus zambras y leilas durante las bodas, fiestas y procesiones e incluso en la celebración del Corpus Christi de 1502, en la que se les permitió la entrada a la misa con sus instrumentos porque no había órgano y durante el oficio podían responder en su lengua a las oraciones. El mismo Carlos I sería recibido a su llegada a España en 1517 con danzas moriscas.
 
El pleito se prolongó hasta 1619, año en que, en efecto, se suprimió el tarcón. Claro que para entonces no sólo se había prohibido la música morisca, por el recelo que levantaba el no entender lo que cantaban -lo decretó en 1541 la emperatriz Isabel de Portugal-, sino que en 1609 esa comunidad tuvo que irse de todos los reinos peninsulares, expulsada y sin opción de quedarse con conversión.
 
Copia de la pragmática de 1502 por la que se ordenaba una primera expulsión de los "moros" mayores de catorce años y las "moras" de más de doce (Archivo General de Simancas)
 
La carta de merced de 1492 sobre los músicos moriscos se conserva en el Archivo General de Simancas y se puede consultar en PARES (Portal de Archivos Españoles). Su transcripción es la siguiente: 
 
"Merçed de un Alcaide de Granada.
 
Nos don Fernando e donna Ysabel, etç. Por fazer bien e merçed a vos Ayaya Fisteli, es Nuestra Merced e Voluntad que agora e de aquí adelante, para en toda vuestra vida, seades Alcaide de las juglaras e juglares dela çibdat de Granada.
E llevades los derechos e salario al dicho ofiçio anexos e pertenencias según que acostumbraron llevar los alcaides que fueron de los Reyes Moros pasados.
E por esta nuestra carta, mandamos al Príncipe don Juan, nuestro muy caro e amado hijo, e a los Ynfantes, Perlados, Duques, Maestres e Condes e a los del Nuestro Consejo, a el Corregidor e Alcaldes e otras Justicias cualesquier de la dicha çibdat.En lugar que para vos fueren requeridos, vos reciban al dicho ofiçio e reçibido vos manden e fagan acudir con el dicho salario al dicho ofiçio, anexo e pertenencia. Evos guarden e fagan gran derecho, todas las honras grandes, merçedes, franquisiase libertades que fagades a los alcaidesque han sydo de las dichas joglaras e joglares de la dicha çibdat.
E en todo ello, vos no pongan ni por sy mande poner abuso ni ympedimento alguno.
E los unos ni los otros non fagades adelante so pena de XV maravedís a cada uno.
Data en la çibdat de Granada a trese días del mes de febrero de mill e quatroçientos e noventa e dos annos.
 
Yo el Rey, yo la Reyna, yo Fernando de Çafra, secretario del Rey e de la Reyna,
Nuestros Señores, la fise escribir por mandato."

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