Desenfreno erótico en la Catedral de Toledo


En junio de 1499 Francisco Jiménez de Cisneros, que aún no era cardenal pero sí arzobispo de Toledo, primado y canciller mayor de Castilla, ordenó a Antonio García de Villalpando, canónigo de la Iglesia y visitador general de dicho arzobispado, investigar a un grupo de racioneros y canónigos de la catedral toledana por las irregularidades denunciadas sobre su comportamiento. Cabe aclarar que los canónigos eran religiosos que tenían una canonjía y formaban parte del cabildo catedralicio (es decir, un colegio o consejo), mientras que los racioneros eran canónigos encargados de distribuir las raciones, o sea, las rentas

El caso es que varios de ellos fueron acusados de sodomía y amancebamiento. Unos mantenían, pues, relaciones homosexuales y sus compañeros lo sabían. Otros convivía con una mujer o tenían relaciones con varias; incluso intentaban seducir a alguna pese a su rechazo manifiesto. Delitos manifiestos según la moral de la época, por tanto. Dice uno de los testigos: 

"... que oyo dezir a don Juan de Leon que Juan de Estrada canónigo que era puto. E asímesmo dixo que ha oydo de que el canónigo Castillo es puto que ha provado de se echar con çiertos muchachos e que oyo decir que Blas de Erbás rationero era tan puto como una puta del burdel. Asi mesmo oyo que Diego Lopez rationero es puto, asi mesmo dixo que Joan de Sepúlveda estava a la putería en Italia..."




La lista sigue. El testigo cuenta que Nicolás Hernández, contador mayor, "tiene en su casa por manceva una muge que se llama Espindola. Asi mesmo save que Nicolás Ortíz canonigo, ha tenido pendencia con una muger casada que se llama doña Theresa muger de Riva de Neyra e que no se podia defender del e iva de noche el dicho canonigo con una escalera e le escalava la casa e se entrava de noche aun que ella no queria..."

Además, el citado canonigo Castillo era "sodomitico", un miembro del coro -sin dignidad eclesiástica- intentó forzar a un muchacho, que consiguió escapar y salir "dando voizes a la calle". Y el mencionado Blas de Ervás, racionero, mantenía relaciones con un criado suyo llamado Eslava, al que detuvo la "justicia seglar". El racionero perdió la calma y no ocultaba su nerviosismo, por lo que se le aconsejó disimular y mantenerse tranquilo, porque le iba la honra en ello.

El documento se conserva en el Archivo Histórico Nacional y se puede consultar en PARES (Portal de Archivos Españoles)

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