Carta de Cidi Hamet a Carlos V proponiéndole la conquista de Argel

 


Cidi Hamet ben Hamet, señor del reino de Cuco (un aduar de Berbería tributario de Argel), envió esta carta al emperador Carlos V proponiéndole colaboración en la conquista de Argel, que en esos momentos y pese al éxito español en la Jornada de Túnez, se había convertido prácticamente en una base corsaria del almirante otomano Jeireddín Barbarroja.
 
Lleva fecha del 27 de diciembre de 1539 y la idea fue bien recibida, hasta el punto de que dos años más tarde se organizó una expedición con ese objetivo. Como es sabido, aquella operación (en la que tomó parte Hernán Cortés, que había viajado a España tras la conquista de México) terminó en debacle por un temporal que provocó cuantiosas pérdidas humanas y materiales pese a la ayuda aportada por el mencionado señor, cuya familia era ancestral enemiga de Barbarroja (fue éste quien mató a su padre).
 
En noviembre de 1541, estando todavía en suelo argelino (en Bugía, concretamente), el emperador recibió una nueva propuesta de alianza de parte del nuevo monarca local, Benelcadi el Viejo, hermano del anterior, que además le envió a su sobrino como garante del pacto mutuo contra el gobernador de Argel, Azanaga (españolización de Hasán Aga), viajando a España junto al alcaide de Bugía, Luis de Peralta.
 
Carta original en árabe datada en 1542 y enviada "al Gran Rey" desde La Goleta por "Mahamet, hijo de Hamet al Cadi" ofreciendo cuatro mil hombres, caballeros y escopeteros, así como la adhesión de la mayoría de las tribus locales.
 
Sin embargo, el reino de Cuco insistiría en sus peticiones durante más de un siglo porque la relación epistolar se prolongó con los reyes siguientes; primero con Felipe II pero, sobre todo, con Felipe III, generando abundante correspondencia en ese sentido e incluso enviando embajadores a España. Aseguraban que tendrían también el apoyo de otro reino vecino, el de Alabez.
 
Consecuentemente, en 1603 se intentó otra expedición que también fracasó y desde entonces, si bien la Corona intentó mantener la buena relación diplomática que había con Cuco, enviando regalos al nuevo señor, Amar Ben el-Cadí, en 1608 se firmó la paz con el Imperio Otomano, desestimándose así más aventuras militares. Máxime, al considerar que lo que realmente pretendía el susodicho era convertirse en dueño absoluto de la región; de hecho, en 1607 había logrado anexionarse Alabez.
 
En realidad aquella postura sólo fue un paréntesis y se retomarían las conversaciones una década después.
 
Los documentos se conservan en el Archivo General de Simancas.

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