El testamento de Carlos V (1554)

 


El 6 de junio de 1554, el emperador Carlos V firmaba su testamento faltando aproximadamente año y medio para su abdicación, que tendría lugar en Bruselas, ante los procuradores de Flandes y Brabante, entre el 25 y el 28 de octubre de 1555 (aunque aquella renuncia sólo afectaba a los Países Bajos, por lo que tuvo que realizar otras en cada uno de sus posesiones). 

Tapiz dieciochesco mostrando la abdicación de Carlos V, por Leyniers y Reydams
 

En el documento reconocía la paternidad de don Juan de Austria y señalaba cuáles eran los que consideraba los dos problemas más acuciantes para España: Flandes y el Ducado de Milán. En realidad no era el primer testamento que hacía y son especialmente conocidos los que firmó en 1529 y 1550: en el primero designaba a su hermano Fernando heredero universal en caso de que muriesen sus hijos, Felipe y María; el segundo, penúltimo, lo hizo en Bruselas confiando en que Felipe podría recibir la corona del Sacro Imperio.

Don Juan de Austria presentado al emperador en Yuste, por Eduardo Rosales
 

Carlos V estaba agotado y decepcionado de que el continuo esfuerzo desempeñado a lo largo de su vida resultara baldío, al fallar en algunos aspectos que consideraba claves: recuperar el Ducado de Borgoña, conseguir una monarquía universal e impedir la Reforma Protestante. En el plano interior sí consolidó a España como potencia hegemónica europea, aunque a costa de arruinar su economía. Carlos repartió sus dominios cediendo la corona imperial a su hermano Fernando y los territorios españoles y americanos a su hijo Felipe, regresando a Castilla por mar para retirarse a la comarca de La Vera, donde había mandado construir un palacete junto al Monasterio de Yuste. Allí falleció de malaria, el 21 de septiembre de 1558. 

La muerte del emperador Carlos V, por Charles Degroux

El testamento definitivo, cuya última página muestra la imagen y que Felipe II ordenó que se depositara en el Archivo General de Simancas junto al de Isabel la Católica y el suyo propio, también tuvo la actual capital belga como escenario y sería ampliado el 9 de septiembre de 1558, días antes de su muerte, con un codicilo firmado por su escribano y secretario, Martín de Gaztelu. 

El documento, del que dieron fe los notarios imperiales Francisco de Eraso, Diego de Vargas y Joos Bane, ejerciendo de testigos varios personajes importantes de la corte (entre ellos Guillermo de Orange), pero también sus doctores, su mayordomo y su confesor, establece el orden sucesorio, albaceas y reparto de bienes y limosnas, aparte otras disposiciones diversas que incluyen su voluntad de ser enterrado en Yuste. 

 

Estandartes de Aragón, León y Castilla durante las exequias fúnebres del emperador, obra de Jerome Cock

Además del vistoso sello colgante de cera, está encabezado con la clásica invocación a Dios Todopoderoso y lleva la intitulación acostumbrada: 

"Nos, don Carlos, por la divina clemencia Emperador de los Romanos, Augusto Rey de Alemaña, de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Hierusalém, de Ungría, de Dalmaçia, de Croaçia, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valençia, de Galicia, de Sevilla, de Mallorca, de Çerdeña, de Córdova, de Córçega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias, isla y Tierra Firme del Mar Océano, archiduque de Austria, duque de Borgoña, de Brabante, de Lothoringia, de Corintia, de Carniola, de Linburg, de Luçenburg, de Gueldres, de Athenas de Neopatria, conde de Barcelona, de Flandes, de Tirol, de Auspurg, de Arthois y de Borgoña, palatino de Henao, de Olandia, de Zelandia, de Ferrete, de Friburg, de Hanurg, de Rosellón, de Hutfania, Langrave de Alsacia, marqués de Burgonia y del Sacro Romano Imperio, de Oristán y de Gociano, príncipe de Cataluña y de Suevie, señor de Frisia, de la Marcha Esclavonia, de Puerto Haon, de Vizcaya, de Molina, de Salinas, de Triplo y de Malinas, etc".

Imagen testamento: Lunwerg. Archivo General de Simancas

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