Noticias de las antiguas norias recreativas

 
Como artilugio recreativo, se suele situar el origen de la noria en la Exposición Mundial Colombina celebrada en Chicago en 1893, donde el ingeniero George Washington Gale Ferris Jr. construyó una de gran tamaño (la llamada Ferris Wheel, que tenía treinta y seis góndolas de sesenta plazas cada una) para que sirviera de atracción principal. 
 
Sin embargo, el concepto de funcionamiento de las norias no era una novedad. Se remonta a la Antigüedad, cuando se empleaban para la extracción de agua de los ríos, apareciendo en el registro arqueológico y documental en Egipto hacia el siglo IV a.C. El sistema, por cierto, sigue vigente en Oriente Próximo sin apenas cambios, como si no hubieran transcurrido más de dos milenios.

Noria en un fresco greco-romano de Alejandría (Roland Unger en Wikimedia Commons)
 
Consecuentemente, no resulta extraño que dicho concepto ya se aplicase al ocio antes del XIX y, de hecho, a esas norias pioneras en el nuevo uso ocioso se las conocía como ruedas de placer. Según se deduce de la documentación, debían ser especialmente populares en el Imperio Otomano, pues hay muchas referencias a ellas y también se conservan ilustraciones.
 
Por ejemplo, el músico y explorador romano Pietro della Valle visitó Constantinopla en 1615 y dejó testimonio de que durante el Ramadán se celebraba un festival con fuegos artificiales y cabalgatas de carrozas, en el que además se instalaban columpios para niños y mayores; entre ellos, uno denominado Gran Rueda cuyo funcionamiento era como el de las norias. En su obra Viaggi di Pietro della Valle il pellegrino, incluso reseña cómo un usuario al que no le debieron sentar bien las vueltas pidió bajarse al grito de "¡Soni, soni!" (¡Suficiente, suficiente!).
 
Una pequeña noria publicada en la Descripción del viaje a Moscovia y a través de Moscovia a Persia y viceversa (Wikimedia Commons)
 
Asimismo, la obra Los viajes de Peter Mundy por Europa y Asia, 1608-1667 (relato de las andanzas del comerciante británico homónimo) describe con más detalle una de esas ruedas, vista en la ciudad balcánica de Philippopolis (actual Plovdiv, en Bulgaria, pero por entonces en manos otomanas). 
 
Es más, por esa época también las había en la Inglaterra natal del autor y en otros países, continuando así la costumbre hasta su generalización en la última década decimonónica. Un caso más lo vemos en la Descripción del viaje a Moscovia y a través de Moscovia a Persia y viceversa, que escribió el sabio viajero alemán Adam Olearius.
 

La ilustración de cabecera nos muestra una noria levantada en Constantinopla hacia 1660, durante la celebración del Eid al-Adha o Fiesta del Cordero, que tiene lugar setenta días después del Eid al-Fitr (Fiesta del Fin del Ayuno, o sea, al acabar el Ramadán). Como se puede apreciar, el ingenio se movía por tracción humana y todos los usuarios eran adultos, incluyendo mujeres. Sobre estas líneas, también vemos una versión moderna fotografiada en Poeni (actual Rumanía), en 1917, para disfrute de soldados austrohúngaros y un oficial otomano.

BIBLIOGRAFÍA:

-MUNDY, Peter: The travels of Peter Mundy in Europe and Asia, 1608-1667.

-VALLE, Pietro della: The travels of Pietro della Valle in India

-OLEARIUS, Adam: Muscovite and Persian voyages: the Holstein embassy, 1633-1639.

-Wikipedia.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

La brutal ejecución de Anneken Hendriks con pólvora en la boca (1571)

El naufragio de la nao Santa María y el trágico final del primer asentamiento español en América

La armadura Mühlberg de Carlos V