Felipe II ordena no cortar el pelo a los chinos

 
Mediante una real cédula de 1587, conservada en el Archivo Histórico Nacional, el rey Felipe II ordena al obispo de Filipinas que deje de cortar el pelo a los sangleyes que se establecen en las islas después de pedir bautismo y catequizarse porque luego, cuando visitan sus hogares en China, son objeto de persecución y algunos hasta acaban en el cadalso, corriéndose el peligro de que ese grupo termine por renunciar al cristianismo: 
 
El Rey. Reverendo in Christo Padre Obispo de las Islas Philipinas de mi consejo. Yo esido informado que de algunos mercaderes chinos que llaman sangleyes y sean quedado ala correspndencia de sus mayores sean poblado ay hasta cien casas, y que estos han pedido bautismo y estando catequiçados los mandays cortar el cavello cossa que siente grandemente, porque bolviendo a su tierra es infamia, y en algunos si los hallan asi se excusa pena de muerte y que por esto dexaran muchos de ser Christianos. 
 
 
Extensión de la Capitanía General de Filipinas (NACLE en Wikimedia Commons)
 
En el archipiélago filipino de aquella época -que junto con las islas Marianas, Carolinas y Palaos constituía una capitanía general integrada en el Virreinato de Nueva España-, se llamaba sangley al inmigrante llegado de China o al mestizo hijo de padre chino puro y madre mestiza de ascendencia china y filipina nativa. Una categoría más de las que solían emplearse en el ámbito popular en los dominios de ultramar del Imperio Español, que a partir del siglo XVIII se representarían en las famosas pinturas de castas como un intento de mostrar la diversidad humana en el contexto cientifista de la Ilustración: torna atrás, tente en el aire, cambujo, etc.. 
 
Dejarse el cabello largo, a menudo recogido en una gran coleta, era una ancestral tradición china, de ahí el problema: había religiosos que consideraban que, al abrazar la fe de Cristo, los sanglayeses debían romper con el pasado pagano, incluyendo aquellas costumbres que consideraban poco acordes a su nuevo estatus. Consecuentemente, el monarca le ruega al prelado que no continúe forzándolos a ello y, por contra, adopte una política más paternalista.
 
Y pues veys el mucho inconveniente que dello se sigue y podría seguir en deservicio de Nuestro Señor, y peligro de las almas, y estorvo de la execucion de otros designios; os ruego, y encargo quede aqui adelante no los trasquileis, ni aflijais, antes los consoleis, y animeis aficionandolos con Vuestra prudencia y muchas letras aser Christianos con toda suavidad, y blabdura tratandolos como sabeis que es necesario siendo tan nuevas y tiernas plantas.



El documento termina con la datación, la fórmula adoptada en tiempos de Felipe II para las cédulas y el nombre del secretario con su validación: «De Madrid a veynte y tres de junio de mil y quinientos, y ochenta, y siete años. Yo el Rey. Por mandado del Rey nuestro señor Juan de Ybarra».
 
Imagen  de cabecera:  el artista Francisco suárez y el grabador Nicolás de la Cruz Bagat son los autores de esta lámina que representa varios tipos de sanglayeses y que forma parte de la obra Carta hydrographica y chorographica de las Yslas Filipinas, más conocida como Mapa Murillo Velarde por su autor, el jesuita y cartógrafo Pedro Murillo Velarde (Wikimedia Commons).

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